lunes, 10 de noviembre de 2008

Tocar la guitarra

No sé tocar la guitarra, lo admito.

Me gustaría saber, pero nunca me arranqué por mi cuenta a aprender y parece poco probable que a estas alturas vaya a poder sacar de ninguna parte la dedicación necesaria para eso.
De pequeño aprendí a montar en bici y a mecanografiar casi obligado, con un esfuerzo que ya está olvidado y las habilidades mil veces perfeccionadas con los años. Si hubiera empezado a guitarrear entonces...
El caso es que hace unos días recordé que mi madre me preguntó una vez con 10 ó 12 años "¿te gustaría aprender a tocar la guitarra?", sin haber antecedente alguno en mi familia de nada remotamente relacionado con algo musical o siquiera artístico. Esta pregunta se debió probablemente a que unos vecinos de mi edad estaban yendo a clases de guitarra y se les veía ir y venir por las tardes con sus guitarras, sobredimensionadas para su edad, en sus fundas de tela de cuadros escoceses. ¿Por qué dije que no?, ¿por qué no me llamaba la atención tocar la guitarra con esa edad?...
No fué necesario mucho análisis, con esa edad y un vagaje musical casi inexistente, al escuchar la pregunta lo primero que asocié a alguien tocando una guitarra fué el coñazo de tío que cantaba con la guitarrita en las catequesis y similares despropósitos. "Alabaré, alabaré, alabaré"... Ahora lo entiendo todo, no solo me tuvieron una pequeña temporada pensando que el infierno existía, también perdí inconscientemente la oportunidad de ser hoy un guitarrista o, al menos, guitarrear lo justo pa ligar sin necesidad de conversaciones que no le importan un carajo a ninguna de las partes.

Y encima en las estadísticas me cuentan como católico por estar bautizado y es casi imposible borrarse. Hay que joderse.